Fernando Alonso está en la parrilla de salida. La visera entreabierta de su casco nos permite ver sus ojos. Tiene la mirada perdida…algo pasa en su cabeza. Esta situación la podemos ver en muchos deportistas, artistas o músicos en el momento previo a la actuación. Se llama visualización y consiste en rememorar mentalmente cada uno de los pequeños detalles de lo que va a suceder en breve.La visualización es lo que hace automatizar la ejecución, liberando el instinto, y mantener la tensión motivacional y la concentración que permiten manejar las situaciones inesperadas.
Los deportistas y artistas dedican el 80% de su tiempo a entrenar y eso hace que sea vital la preparación, por eso entienden su importancia. En el lado opuesto estamos la gente de marketing, que no dedicamos ni un minuto a visualizar lo que va a suceder en nuestros eventos, comunicaciones o presentaciones. Le damos importancia a la acción, no a la reflexión.
Una barrera importante para la correcta visualización es que no hemos desarrollado la empatía por lo que no sabemos abstraernos e imaginar qué es lo que va a vivir y sentir nuestra audiencia de forma que salgan a relucir los detalles esenciales para la consecución de los objetivos.
Probablemente esa falta de visualización es lo que permitió que los logotipos de la alfombra de los Goya estuviesen orientados al revés y no hacia las cámaras –y, por ende, a la audiencia.






